AOC. Champagne (Côte des Bar), Francia - 50% Pinot Noir, 40% Chardonnay y 10% Pinot Meunier procedentes de varias parcelas certificadas orgánicamente en la Côte des Bar. En la vinificación parte del mosto fermenta en barricas de Borgoña usadas y el resto en depósitos de acero inoxidable, con fermentación maloláctica que ocurre de forma natural y sin intervención excesiva. Después de la fermentación, el vino permanece sobre sus lías (sur lie) hasta el embotellado, que se realizó el 28 de abril de 2023, y posteriormente se dejó en botella hasta su degüelle en marzo de 2025, asegurando así más de dos años de crianza sobre lías antes de ser liberado. El Champagne se presenta sin clarificación, sin filtración, sin dosaje añadido y sin adición de SO₂, lo que resulta en un estilo muy seco (Brut Nature) que pone de relieve la pureza de la fruta, una acidez viva y una marcada mineralidad del terroir. Recomendado por El Sumiller.
DOMAINE DE BICHERY LA SOURCE 2022 BRUT NATURE
Domaine de Bichery es una pequeña bodega familiar de Champagne situada en Neuville-sur-Seine, en la subregión de la Côte des Bar, fundada por Raphaël y Hannah Piconnet. Raphaël creció entre los viñedos de su familia en el lieu-dit Bichery y, tras estudiar viticultura y enología en Beaune (Borgoña) y en Suiza, así como trabajar en distintas regiones vinícolas, regresó en 2013 para hacerse cargo de las parcelas familiares, que hasta entonces se vendían principalmente a la cooperativa local. Durante la vendimia de 2012 conoció a Hannah, con quien más tarde inició un proyecto común. Juntos comenzaron a elaborar vinos bajo el nombre Domaine de Bichery y en 2015 produjeron su primera añada propia, marcando el inicio de su proyecto de vinificación personal. Desde entonces han convertido sus viñedos a agricultura orgánica (certificación Ecocert desde 2019) y cultivan alrededor de 8 hectáreas plantadas con las variedades tradicionales de Champagne (Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier). Su filosofía se centra en producir Champagnes que reflejen con autenticidad el terroir de sus parcelas, con mínima intervención en la bodega (fermentaciones con levaduras indígenas, sin clarificar ni filtrar y con poco o ningún sulfuro añadido), y en expresiones puras del terruño más que en estilos comerciales. La producción es muy limitada —de unos pocos miles a poco más de diez mil botellas por añada— y cada cuvée busca narrar el carácter específico de las parcelas y del propio año de cosecha.