Vin de France, Francia - 100% Chenin blanc procedente de viñas viejas asentadas sobre suelos de esquisto y arenas, un tipo de terroir que aporta profundidad, tensión y un marcado carácter mineral. La vendimia es manual, buscando una madurez óptima, y la vinificación sigue una filosofía de mínima intervención, con fermentación espontánea mediante levaduras autóctonas, sin clarificación ni filtración, y con una crianza de alrededor de 12 meses sobre lías en barricas y demi-muids de madera usada. El uso de sulfuroso es muy reducido, lo que sitúa el vino dentro del ámbito de los vinos naturales o de muy baja intervención.
En cata, se trata de un Chenin de gran personalidad y profundidad. En nariz muestra una combinación de fruta blanca y amarilla (manzana, melocotón), flores blancas, miel ligera y notas minerales que evocan piedra caliente o sílex. En boca destaca por su densidad y estructura, con una textura envolvente sostenida por una acidez precisa que aporta frescura y verticalidad. La crianza sobre lías contribuye a una sensación cremosa, mientras que el final es largo, mineral y ligeramente salino, con una notable persistencia. Es un vino que combina potencia y finura, con capacidad de evolución en botella y un perfil que gana complejidad con el tiempo. Recomendado por El Sumiller.
BENOIT COURAULT LES GUINECHIENS 2023
Benoît Courault, un elaborador que comenzó su carrera como sumiller antes de decidir dar el salto a la viticultura para comprender el vino desde su origen. Se formó en el liceo vitícola de Beaune y realizó prácticas en diferentes dominios de Borgoña, pero el punto de inflexión en su carrera llegó cuando entró en contacto con el mundo del vino natural trabajando junto a Éric Pfifferling en el Domaine de l’Anglore, una experiencia que transformó por completo su visión del vino hacia un enfoque centrado en el respeto por el “vivo”.
Tras varios años de aprendizaje, en torno a mediados de los años 2000 adquirió junto a su esposa una pequeña propiedad de unas 6 hectáreas en Faye-d’Anjou, en pleno valle del Loira, donde comenzó su proyecto personal. Desde el inicio apostó por una viticultura orgánica y biodinámica, con prácticas como el uso de infusiones y tisanas de plantas, cubiertas vegetales y, en algunos casos, trabajo con caballo para respetar la estructura del suelo. Sus viñedos, mayoritariamente sobre esquistos, están plantados con variedades tradicionales de la zona como Chenin Blanc, Grolleau, Cabernet Franc o Pineau d’Aunis.
En bodega, su filosofía sigue esa misma línea de respeto absoluto por la materia prima: fermentaciones espontáneas, largas crianzas en madera usada, ausencia de intervenciones técnicas agresivas y un uso mínimo de sulfuroso. Este enfoque ha llevado a que sus vinos, inicialmente muy buscados en círculos de aficionados al vino natural, hayan ido ganando reconocimiento progresivo hasta situarse en algunas de las mejores mesas gastronómicas y entre los elaboradores más interesantes del Loira contemporáneo.
Dentro de su gama, Les Guinechiens está considerado su Chenin de referencia, una cuvée que resume perfectamente su estilo: vinos de gran pureza, energía, profundidad y expresión del suelo, donde la intervención humana se reduce al mínimo para dejar que el viñedo hable. En conjunto, tanto el vino como la trayectoria de Courault reflejan una filosofía muy clara: trabajar desde la viña con sensibilidad y coherencia para obtener vinos auténticos, vivos y profundamente ligados a su origen.