V.T. Cadiz, Andalucia - 100% Palomino Fino de las parcelas de Miraflores alta. El Caserío de Miraflores Alta produce vinos sumamente calizos, con una plenitud mineral en la boca que es abrumadora que unido a su delicadeza atlántica dan el poco común resultado de unos vinos con muchísima contundencia a la vez que una gran delicadeza. Vinificación: prensado de racimos enteros con un 45-50% de rendimiento. El mosto se trasiega a una vieja bota de manzanilla de 600L y se fermenta de manera espontánea, sin control de temperatura. Posteriormente al deslío de febrero, el vino se envejece en la misma bota durante 8 meses, haciendo una crianza biológica con velo flor durante 2 de ellos. Recomenadado por El Sumiller.
RAMIRO IBAÑEZ UBE CASERÍO MIRAFLORES ALTA 2023
Ramiro Ibáñez es uno de los enólogos más influyentes en la revitalización del Marco de Jerez. Investigador incansable, estudió los archivos históricos de Jerez para recuperar técnicas y variedades olvidadas y su trabajo actualmente se centra en recuperar la diversidad histórica de los viñedos de la zona, rescatando variedades autóctonas y tradiciones olvidadas, como la de elaborar blancos desde la viña y sin fortificar.
La expresión del terruño es uno de los objetivos Ramiro Ibáñez en su bodega homónima, que nació con el nombre de Cota 45. Tras licenciarse en enología y pasar varios años trabajando en bodegas de todo el mundo, la talentosa mente detrás de este proyecto lo vio claro: había que recuperar lo mejor del Marco de Jerez.
Quiso hacerlo bajo cuatro pilares: la viticultura sanluqueña de mayetos, la variedad Listán (Palomino en Jerez), el velo de flor o crianza biológica y la idiosincrasia del pueblo que lo vio nacer y cuna de la crianza biológica, Sanlúcar de Barrameda.
Se propuso recuperar una manera de entender el vino desde la viña, y lo hace a través de vinos que expresan la idiosincrasia de un lugar, la de cada una de las parcelas que componen el mosaico de tierras de albariza de Sanlúcar.
La salida a la luz de la añada 2023 ha marcado un punto de inflexión dejando atrás el nombre primigenio del proyecto para empezar una etapa y concepto nuevos. "Ha llegado el momento del cambio, así que guardamos en el cajón nuestra primitiva designación de Cota 45, con su concepto de terruño imparcial. Y nos trasladamos hacia una visión más identitaria, reflexiva y con vinos aún más personales, con la nueva denominación de Ramiro Ibáñez", explica el enólogo.
Añada 2023: añada seca con un incremento en la producción de entorno a un 12%. La gestión del laboreo y la humedad fue fundamental, así como, la decisión de la vendimia. La tercera semana de agosto hubo una gran ola de calor y la diferencia entre vendimiar antes o después de la ola marcó mucho la diferencia en los vinos, siendo los vinos vendimiados después de la ola más rústicos y oxidativos.
Viñedo: 100%, Palomino fino de las parcelas de Miraflores alta. El Caserío de Miraflores Alta produce vinos sumamente calizos, con una plenitud mineral en la boca que es abrumadora que unido a su delicadeza atlántica dan el poco común resultado de unos vinos con muchísima contundencia a la vez que una gran delicadeza. Vinificación: prensado de racimos enteros con un 45-50% de rendimiento. El mosto se trasiega a una vieja bota de manzanilla de 600L y se fermenta de manera espontánea, sin control de temperatura. Posteriormente al deslío de febrero, el vino se envejece en la misma bota durante 8 meses, haciendo una crianza biológica con velo flor durante 2 de ellos.
Cata: color pajizo limpio con reflejos dorados. En nariz algo cerrada de inicio, con una buena aireación, explosicón de cítricos (pomelo verde, lima), fruta blanca (manzana verde, pera), herbales, alcaparras, levaduras sobre un fondo mineral de tiza. En boca es fresco y salino, ligero, pero con tensión, con ligeros amargos (cáscara de pomelo), ultramineral y con muy buena longitud.
Consumo óptimo: 2025-2029. 13% Alc.
Producción: 3.600 botellas.
Armonías: ostras, erizos de mar, boquerones en vinagre, ensaladas de cítricos o pescados crudos (ceviche, sashimi).